PEREZ REVERTE EN "SALVADOS"
Accede al video de al entrevista en la Sexta: pincha en el enlace
http://www.lasexta.com/programas/salvados/noticias/%E2%80%9Cel-ciudadano-educado-tiene-mecanismos-defensa-que-pueden-cambiar-mundo%E2%80%9D_2013102700132.html
¿LA VIDA SIGUE IGUAL? I ARTUTO PÉREZ-REVERTE
El programa 'Salvados' de La Sexta, presentado por Jordi Évole, regresó este sábado a las pantallas con un espacio titulado 'La vida sigue igual' en el que se repasó el estado actual de la sociedad española en torno a la crisis vigente.
Uno de los platos fuertes del programa fue la entrevista con el escritor Arturo Pérez-Reverte, que comenzó declarándose indignado. "Cuando miras a tu alrededor te tienes que indignar y entristecer, y sobre todo por la situación de impotencia, de ver que a veces no hay nada que se pueda hacer", explica.
"En otros tiempos, cuando las cosas iban mal, había ideologías que sostenían los ánimos. Ahora no hay líderes y la sociedad está indefensa. No hay una acción coordinada común ni una revolución que permita cambiar las cosas", expresa, añadiendo que "vivimos en un mundo con demasiados mecanismos de anestesia".
"Hemos estado callados, sabíamos que estábamos viviendo en un mundo irreal. Ahora la gente quiere que pase la crisis para hacer aquello que hacía antes: comprarse otro coche o irse a Cancún de vacaciones. No va a cambiar nada", comenta el escritor.
Reverte opina que "España es un país que está maldito históricamente", porque "perdimos dos ocasiones de oro, en el Concilio de Trento y en la época de la Revolución Francesa", puntualizando que en esta última "nos faltó lo que sí hubo en otros países, una guillotina".
"En España somos más reaccionarios. Somos furibundos y violentos. Somos de trinchera, y aún más de barricada. El español es muy consecuente con sus odios y con sus amores; sobre todo con sus odios", explica.
El cartagenero también muestra su visión acerca de las movilizaciones sociales en Cataluña. "Les estás dando un motivo, una razón, una causa por la que luchar, y se están creando generaciones independentistas, y es un proceso históricamente lógico. Lo que siento es que estas cosas no se hagan en toda España", comenta.
"Cuando vi surgir el 15-M pensé que había héroes todavía. Me ilusionó mucho al principio. Pero al cabo de pocos días empecé a ver cómo cambiaba, como el demagogo llegaba, y el populista y el bruto sustituían al listo y al clarividente", expresa.
Reverte asegura que "la aristocracia actual es la clase política, es una casta con privilegios, intocable y que se protege a sí misma", ya que "se insultan en el Parlamento, pero cuando están en el salón del Palace se llevan todos de maravilla".
"Las élites económicas y políticas son los mismos. Vales igual para ministro del Interior que para consejero del Santander o de CaixaFórum", considera, agregando que la solución para todo esto sería "exigir una educación para nuestros hijos", aunque "no siempre hay soluciones", ya que "hay mecanismos, intentos, posibilidades, vías y aventuras, pero soluciones..."
"La parte positiva de esto es que si la crisis dura bastante para ser agónica, saldrá un hombre nuevo, pero hará falta una generación nueva, con niños educados de otra forma, en la austeridad... Y ese hombre nuevo será mejor, sin duda, porque tendrá la certeza de que el desastre está ahí y habrá recordado que el mundo es un lugar peligroso", concluye.
La entrevista a que se refiere Évole, de Reverte al completo aquí:
http://lacomunidad.elpais.com/el-caissero-domado/2008/11/9/los-amos-del-mundo-arturo-perez-reverte-
"Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio -o al revés-, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre ganan ellos, cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.
Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces -¡oh, prodigio!- mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.
Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la pagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza."
Accede al video de al entrevista en la Sexta: pincha en el enlace
http://www.lasexta.com/programas/salvados/noticias/%E2%80%9Cel-ciudadano-educado-tiene-mecanismos-defensa-que-pueden-cambiar-mundo%E2%80%9D_2013102700132.html
¿LA VIDA SIGUE IGUAL? I ARTUTO PÉREZ-REVERTE
“El ciudadano educado tiene mecanismos de defensa que pueden cambiar el mundo”
El programa 'Salvados' de La Sexta, presentado por Jordi Évole, regresó este sábado a las pantallas con un espacio titulado 'La vida sigue igual' en el que se repasó el estado actual de la sociedad española en torno a la crisis vigente.
Uno de los platos fuertes del programa fue la entrevista con el escritor Arturo Pérez-Reverte, que comenzó declarándose indignado. "Cuando miras a tu alrededor te tienes que indignar y entristecer, y sobre todo por la situación de impotencia, de ver que a veces no hay nada que se pueda hacer", explica.
"En otros tiempos, cuando las cosas iban mal, había ideologías que sostenían los ánimos. Ahora no hay líderes y la sociedad está indefensa. No hay una acción coordinada común ni una revolución que permita cambiar las cosas", expresa, añadiendo que "vivimos en un mundo con demasiados mecanismos de anestesia".
"Hemos estado callados, sabíamos que estábamos viviendo en un mundo irreal. Ahora la gente quiere que pase la crisis para hacer aquello que hacía antes: comprarse otro coche o irse a Cancún de vacaciones. No va a cambiar nada", comenta el escritor.
Reverte opina que "España es un país que está maldito históricamente", porque "perdimos dos ocasiones de oro, en el Concilio de Trento y en la época de la Revolución Francesa", puntualizando que en esta última "nos faltó lo que sí hubo en otros países, una guillotina".
"En España somos más reaccionarios. Somos furibundos y violentos. Somos de trinchera, y aún más de barricada. El español es muy consecuente con sus odios y con sus amores; sobre todo con sus odios", explica.
El cartagenero también muestra su visión acerca de las movilizaciones sociales en Cataluña. "Les estás dando un motivo, una razón, una causa por la que luchar, y se están creando generaciones independentistas, y es un proceso históricamente lógico. Lo que siento es que estas cosas no se hagan en toda España", comenta.
"Cuando vi surgir el 15-M pensé que había héroes todavía. Me ilusionó mucho al principio. Pero al cabo de pocos días empecé a ver cómo cambiaba, como el demagogo llegaba, y el populista y el bruto sustituían al listo y al clarividente", expresa.
Reverte asegura que "la aristocracia actual es la clase política, es una casta con privilegios, intocable y que se protege a sí misma", ya que "se insultan en el Parlamento, pero cuando están en el salón del Palace se llevan todos de maravilla".
"Las élites económicas y políticas son los mismos. Vales igual para ministro del Interior que para consejero del Santander o de CaixaFórum", considera, agregando que la solución para todo esto sería "exigir una educación para nuestros hijos", aunque "no siempre hay soluciones", ya que "hay mecanismos, intentos, posibilidades, vías y aventuras, pero soluciones..."
"La parte positiva de esto es que si la crisis dura bastante para ser agónica, saldrá un hombre nuevo, pero hará falta una generación nueva, con niños educados de otra forma, en la austeridad... Y ese hombre nuevo será mejor, sin duda, porque tendrá la certeza de que el desastre está ahí y habrá recordado que el mundo es un lugar peligroso", concluye.
http://lacomunidad.elpais.com/el-caissero-domado/2008/11/9/los-amos-del-mundo-arturo-perez-reverte-
09 Nov 2008
Los amos del Mundo / Arturo Pérez-Reverte.
Los amos del Mundo / Arturo Pérez-Reverte
Artículo premonitorio del escritor y periodista cartagenero Arturo Pérez-Reverte, publicado en "El Semanal" el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, diez años después, se revela como una auténtica profecía:
"Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio -o al revés-, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre ganan ellos, cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.
Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces -¡oh, prodigio!- mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.
Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la pagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza."

No hay comentarios:
Publicar un comentario